“OBEDECE A TU SED” o “SIN LIMITES” son slogans que algunas marcas usan para promover sus productos. Actualmente, muchas corrientes te dirán que la plenitud la encontrarás probando experiencias y creencias sin restricciones, luego te formarás una identidad, podrás echártela a la espalda y emprenderás un viaje en busca de la felicidad. El gran problema es que un niño de 12 o un joven de 15 años no tiene la madurez en su cerebro para experimentar y echarse encima una identidad que no le pertenece y que alguien le vendió en la tienda de la esquina, en una página de internet o en un grupo de jóvenes confundidos.
Los límites y fundamentos son una roca firme en medio de la tempestad de este mundo, nos refrenan de tomar decisiones equivocadas y son un filtro envidiable que no todos tienen el privilegio de aprender. Después de equivocarme algunas veces yo pude encontrar límites y fundamentos en la palabra de un Dios real y de amor. Y es que al final del día ¿qué padre que ama a su hijo no lo cuida y le pone límites para preservar su integridad?
Créeme, llegará el momento cuando tus hijos busquen desesperadamente un punto de referencia para tomar decisiones de vida, decisiones que tristemente podrán robarles esa libertad que hoy tienen. El mejor legado que puedes dejar en este mundo son hijos con sabiduría para tomar decisiones… y si quieres al mejor socio para esta travesía, te recomiendo metas a Dios en la ecuación, porque cuando esto pasa, entonces la drogadicción, la sexualidad temprana, el alcoholismo, la pornografía, la homosexualidad, entre muchos otros, tendrán a un contendiente de primer nivel para pelear contra ellos, y ese contendiente será Dios al lado de tu hijo.
Y si ya pasaste el límite de Dios… recuerda, Él te sigue amando y nunca dejará de hacerlo. Él te espera, vuelve a casa.
Mateo 7:24. Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca.
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