Tengo una hija de 4 años y, como su padre, NO soy su enemigo. Tengo una excelente esposa y NO soy su enemigo. Tengo una madre y dos hermanas y NO soy su enemigo. Quiero con todas mis fuerzas que mi hija sea una mujer amada, respetada y exitosa. Yo soy su proveedor y protector y eso me llena de satisfacción.
El machismo opresor fue y es uno de los peores males; el tratar a una mujer como inferior y abusar de ella es de los actos más cobardes que un hombre puede cometer. El concepto que promovemos en #MachosBien tiene que ver con una contracorriente al abuso del hombre hacia la mujer Y al mismo tiempo a la corriente feminista radical, la cual pone al hombre como el ENEMIGO público número uno y lo generaliza como una fuente de violencia y abuso, como si todos los hombres fuéramos abusadores y violentos por igual.
La gran mayoría de los hombres NO somos enemigos de la mujer, somos sus aliados, y estamos a favor de la igualdad respecto a sus derechos y oportunidades. La mujer y el hombre estamos diseñados para convivir “juntos”, complementarnos, buscar en equipo la felicidad y resolver objetivamente nuestras diferencias, para así, ambos avanzar.
En este marco, RETAMOS a todos los hombres a que sean proactivos y dejen atrás la pasividad y conformismo. Cuando una mujer ve proactividad y que su esposo “SE LA RIFA” (como se dice folclóricamente), ella naturalmente lo admirará y respetara….y por ende, aceptara su liderazgo. Nunca estaremos de acuerdo con movimientos que ponen a la mujer y al hombre como “perros y gatos”, movimientos radicales que estereotipan al hombre como un enemigo, movimientos que restan unidad y desincentivan a la familia, en vez de sumar.

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